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miércoles, 19 de julio de 2017

A los ciudadanos de la República de Francia en el 200 aniversario de su Revolución, de Flavin

La obra objeto de comentario, Sin título (a los ciudadanos de la República de Francia en el 200 aniversario de su Revolución) 1, 2, 3, se corresponde con un pilar tridimensional de fluorescentes de colores, de estilo minimalista, realizado por Flavin en 1989 y localizado en la Galería Leo Castelli de Nueva York, Estados Unidos.

La obra se inscribe en el contexto histórico de Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX y, más concretamente a finales de los años 80, a caballo entre sendos mandatos presidenciales de Ronald Reagan (1981-1989), caracterizado en el interior por la defensa a ultranza del liberalismo económico y, en el exterior, por la reactivación de la carrera armamentística y el anticomunismo, y George H. W. Bush (1989-1993), caracterizado por la participación decisiva en la Guerra del Golfo (1990-1991) y, en definitiva, el encumbramiento de Estados Unidos como superpotencia frente a la disolución de la URSS (1991).

Por otra parte, la obra se encuadra en el contexto histórico-artístico de las tendencias artísticas posteriores a la II Guerra Mundial (1939-1945), cuyo foco hubo de recaer en Nueva York a partir del desarrollo del expresionismo abstracto, con Jackson Pollock a la cabeza; el arte pop de Hamilton, Lichtenstein y Warhol; el hiperrealismo de Hanson, el arte de acción de Kaprow y el minimalismo. En ese sentido, el minimalismo se presenta en la década de los 60 como un estilo artístico, continuador de la tradición geométrica y el reduccionismo, caracterizado por la abstracción, la desmaterialización, la economía de lenguaje y medios, el predominio de la línea recta y la simplicidad de las formas, en contra del predominio de las corrientes realistas y el arte pop. En su vertiente escultórica, entre los máximos exponentes del minimalismo destacan Andre, Judd, LeWitt, Morris o el mismo Flavin.

Dan Flavin (1933-1996) fue un artista conceptual neoyorkino, pionero en la utilización de luces fluorescentes en sus creaciones. A pesar de su formación como piloto de la fuerza aérea y meteorólogo en los años 50, su acercamiento a la Historia del Arte tras su paso fugaz por la Universidad de Columbia y, sobre todo, los trabajos desempeñados como cartero y guardia de seguridad para el Museo Guggenheim y el Museo de Arte Moderno, respectivamente, le brindaron la oportunidad de entrar en contacto con artistas como Jackson, Rose, Glaser, LeWitt o Venezia y de realizar sus primeros trabajos en acuarela, fotografía y collage, bajo la influencia del expresionismo abstracto. Habiendo experimentado con el uso de luces incandescentes en sus primeras obras, Flavin pasó a utilizar luces fluorescentes en un intento de transformar la atmósfera que rodeaba sus “situaciones” mediante luces rosas, azules, rojas o amarillas y efectos ópticos, convirtiéndose en uno de los máximos exponentes del arte minimalista a partir de los años 60.

La obra objeto de comentario es, en ese sentido, un ejemplo de “situación”, es decir, una construcción lumínica hipnótica a base de fluorescentes de colores rojo, blanco y azul, en referencia a la bandera de Francia, situada contra la pared de la galería para conmemorar el bicentenario de Revolución Francesa (1789). La luz de los tubos sustituye a la pintura, otorgando a quien la observa una dimensión distinta del arte; la ilimitación de la escultura que confiere la falta de bordes rígidos o bastidores ayuda a redefinir el volumen y la profundidad del espacio en el que está expuesto.

WEBGRAFÍA

https://es.wikipedia.org/wiki/Dan_Flavin 

http://www.alejandradeargos.com/index.php/es/completas/32-artistas/367-dan-flavin-biografia-obras-exposiciones

https://lajungladelasletras.com/2015/05/13/1738/

martes, 18 de julio de 2017

La Libertad guiando al pueblo, de Delacroix


La obra objeto de comentario se corresponde con un óleo sobre tela realizado por Delacroix, La Libertad guiando al pueblo (1830), localizado en el Museo del Louvre de París, Francia.

La obra se inscribe en el contexto histórico de la Europa de la primera mitad del siglo XIX y, más concretamente, en el de la Revolución de 1830 ocurrida en Francia, que llevaría al trono a Luis Felipe I de Orleans (1830-1848) en sustitución de Carlos X (1824-1830). Junto con la Revolución de 1848, la Revolución de 1830 contribuiría a acabar con el sistema de Restauración ideado en el Congreso de Viena (1814-1815) tras las Guerras Napoleónicas y, asimismo, a crear las condiciones para la instauración de la II República francesa (1848-1852).

Por otra parte, la obra se encuadra en el contexto histórico-artístico del romanticismo y, más concretamente, en el de la pintura romántica. Según BELCHEM y PRICE (2007), el romanticismo, arraigado en la segunda mitad del siglo XVIII, fue un movimiento literario, musical y plástico caracterizado por la exaltación de lo subjetivo, lo emocional, lo irracional, lo fantástico, lo grotesco, lo horrible o lo trascendental, cuya eclosión se produjo en la década de 1830, coincidiendo con el inicio de las oleadas revolucionarias en Europa. Entre los máximos exponentes del romanticismo pictórico se encuentran Füssli, Blake, Constable, Turner, Goya, Friedrich, Géricault o el mismo Delacroix.

Epítome del artista subjetivo, Eugène Delecroix (1798-1863) fue un pintor francés, con talento para la música y la literatura, formado en la escuela de arte de París junto con Géricault y Bonington. Influido por las ideas de Goethe, de los maestros venecianos y de Constable, en 1822 expuso sus cuadros más importantes, entre los que se cuenta Dante y Virgilio en el Infierno, y, en adelante, se asoció con los círculos románticos de la época, entre cuyas amistades se encontraban Víctor Hugo, Alejandro Dumas o Stendhal. Las visitas del pintor a Inglaterra, Argelia, Marruecos y España inspiraron la realización de muchos cuadros importantes, de naturaleza romántica y exótica, en los que utilizaría las técnicas de los viejos maestros aplicando audazmente la luz y el color, influyendo decisivamente sobre los pintores impresionistas. La emotiva expresividad de su estilo, pleno de múltiples significados, y los gestos arremolinados son tan importantes en sus cuadros como el tema en sí. Sus escenas tienen un significado doble: la expresión de la idea de la rebeldía contra la opresión en el mundo y en el propio Delacroix. 

En ese sentido, La Libertad guiando al pueblo es una de las manifestaciones de dicho ideal. Aunque Delacroix no intervino directamente en política, estaba galvanizado por el ideal de la libertad y su pasión por ésta hubo de inflamarse ante la Revolución de 1830. Para celebrarlo, el parisino pintó este cuadro en el que, a partir de una composición piramidal y el desarrollo de la perspectiva, la figura simbólica de la Libertad iluminadora, con los senos desnudos y enarbolando la bandera tricolor francesa, se yergue sobre el humo de la batalla y sobre los muertos y guía al pueblo en armas (representado por los burgueses, los soldados y los obreros), en una victoria para Francia, y también para Delacroix. Los colores son pálidos, de tonos ocres y pinceladas sueltas, destacando el azul, el rojo y el blanco de la bandera.

BIBLIOGRAFÍA

BALLY, J.-C. (1966): Cien obras maestras de la pintura, Barcelona, Círculo de Lectores.

BELCHEM, J. ET PRICE, R. (EDS.) (2007): Diccionario Akal de Historia del siglo XIX, Akal, Madrid.